Darlo Todo No Garantiza El Amor
En un rincón oscuro de una ciudad que no conocía,
fría,
como el adiós que me diste,
dejé mi corazón desnudo...
y tú no volviste a mirarlo.
Entregué hasta lo que no sabía que tenía.
Te puse mi alma en las manos
y tú solo supiste cerrarlas.
Desde que te fuiste,
solo me acompaña un eco hueco,
una casa llena de silencios
que no saben marcharse.
Aprendí tarde que darlo todo
no garantiza el amor.
Que hay días en los que el destino
se disfraza de engaño,
y por más que uno luche con el alma,
el amor simplemente… no responde.
Borges tenía razón:
el amor es herida y furia,
una marca que arde,
una cicatriz que no duerme,
un llanto que no se apaga.
Y aun así, aquí estoy…
terco, necio,
persiguiendo ese destello
que promete alas,
aunque ya me haya hecho caer mil veces.
Hoy camino de nuevo.
Con la mirada fija
en un horizonte que no promete nada,
pero que igual sigo mirando.
Esperando que algún día, sin aviso,
el amor vuelva a rozar mis manos.
Y si vuelvo a entregarlo todo…
será porque aún no me rindo.
sigo esperando,
que un día el amor deje de ser esquivo…
y sin forzarlo, esa vez, quiera quedarse conmigo.