Tanto Tiempo

Tanto Tiempo

Tanto tiempo de extrañarte
que ya no sé si te extraño
o si simplemente me acostumbré a que faltes.

Tu cara fue el paisaje que veía a diario. La conocía tanto que podía recorrerla en la oscuridad como quien conoce cada rincón de su propia alma.

Recuerdo poner tu cabello detrás de tu oreja solo para ver tu expresión.
Contemplar la suavidad de tu mejilla, la línea de tu mentón, cómo tus labios se movían cuando hablabas y cuando sonreías; yo te veía y los llenaba de pequeños besos como si fuera parte de mi día.

Recuerdo mirarte fijo.
Sostener tu mirada hasta que el mundo se volvía pequeño.

Te besé tantas veces
que ahora me cuesta creer
que esos labios existieron para mí.

Y ahora es esto.

Tanto tiempo sin ver tu cara.
Sin ver tus ojos.
Sin caminar a tu lado con la mano entrelazada a la mía.

Tanto tiempo sin contarte lo que me pasó en el día.
Sin escucharte decir cosas que solo tú sabías decir.

Sin recostar mi cabeza en tu hombro.
Sin sentir tu cuerpo descansar sobre el mío
como si ahí estuviera el lugar correcto.

Tanto tiempo sin hablarte
que a veces ensayo conversaciones
que sé que nunca van a ocurrir.

Me sorprende lo rápido que alguien que fue melodía
puede convertirse en silencio.

Tanto tiempo
desde que te convertiste en mi nada.

Y sin embargo
sigues ocupando un espacio
que se parece demasiado
al todo que fuiste.