Te Perdono
Te perdono por hacerme esperar.
Por hablar del futuro como si fuera un lugar
al que llegaríamos juntos.
Por las veces que mentiste.
Y por las veces que elegí creerte,
incluso cuando la verdad
ya no pedía permiso para doler.
Te perdono por la esperanza.
No por haberla sembrado,
sino por haberla dejado morir en mis manos.
Por las noches recogiendo pedazos
de algo que ya estaba roto.
Por las mañanas en que le llamé calma
a la costumbre de romperme.
Te perdono por los silencios.
Pero más por todo lo que dije yo para llenarlos.
Por quedarte cuando ya no estabas.
Por haber sido el lugar que más quise
y el espacio donde más tiempo perdí.
Te perdono.
No porque lo merezcas,
sino porque necesito
dejar mis manos libres.
Encontré esas palabras cuando ya te habías ido.
Las leí dos veces.
A la primera, eras tú.
A la segunda, entendí que también era yo.
Tu letra.
Mi culpa.